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Podemos ser grandes porque podemos servir

Fui del grupo de personas que creció pensando que buscar éxito y reconocimiento daría sentido a mi vida. Al hacerme mayor y cuando Dios en su amor me llevó a conocerlo, me di cuenta que al seguir a Jesús tenía que abandonar mis falsas ideas de grandeza. Nuestra sociedad actual, nos induce la idea de que la grandeza se mide por la riqueza, nuestra profesión o quizá nuestro número de seguidores en redes sociales, nos dicen de alguna forma: “es mejor ser servido que servir”. 

Me sorprende cómo el evangelio viene a dar verdad y claridad en un mundo confundido; Jesús impactó profundamente en la humanidad cuando dijo: ¡ama a tus enemigos!” (Mateo 5:44), y “el que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá convertirse en esclavo” (Mateo 20:26-27 NTV) 

Todo lo anterior va en contra de un mundo que nos dice que persigamos nuestro propio beneficio. Amar a Jesús y buscar llevar una vida de obediencia también va en contra de nosotros mismos, es por ello que ser un líder siervo requiere valentía; pero en esta área, así como en las demás en nuestra vida, podemos hacerlo solo porque primero Jesús murió por nosotros.

Un líder cristiano, es un guía que sirve, y un liderazgo bíblico reconoce que el servicio es una entrega total porque Jesús se entregó así mismo por nosotros. El evangelio nos lleva al sacrificio al dirigir a los demás, por lo que estar arraigados en Jesús, es el primer paso fundamental para servir libremente. 

Jesucristo, el único que tenía la autoridad para sentirse grande, vino a servir y mostró verdadera humildad. Al respecto, meditemos en dos aspectos importantes en sus palabras que serán fundamentales en un correcto liderazgo. 

  1. Jesús dice: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada” (Juan 15:5)

Es crucial en nuestra vida como creyentes, reconocer que toda la honra y Gloria deben estar dirigidas a Dios. Nuestros actos deben ser motivados en traerle gloria en cualquier ámbito de nuestra vida y lo que más anhelamos como cristianos es que Cristo sea glorificado, aun si eso representa un sacrificio; pero no podemos servir ni hacer cualquier otra cosa si primero no permanecemos en Jesús, así como tampoco tendremos el deseo ni la pasión por el servicio. 

Sobre la permanencia, Boice menciona: “Cuando nuestro Señor nos dice: “permaneced en mí” está hablando de la voluntad, de las elecciones y las decisiones que tomamos. Debemos decidir hacer cosas que nos mantengan en contacto con él. Esto es lo que significa permanecer en él”.  

2. “¿Quién es más importante: el que se sienta a la mesa o el que la sirve? El que se sienta a la mesa, por supuesto. ¡Pero en este caso no!, pues yo estoy entre ustedes como uno que sirve”. (Lucas 22:25-27).

Jesús nos recuerda una vez más, que no somos llamados a ser servidos sino a servir; sus palabras nos recuerdan el sentido correcto en nuestras motivaciones como cristianos ya que incluso Él mismo vino a servir y tenemos su excelente ejemplo como referencia.

Hoy te animo a reflexionar: hacia dónde mantienes tu mirada hoy, y recordar que solo nuestra perseverancia y permanencia en la verdad eterna del evangelio es la que nos da lo necesario para una vida de servicio y liderazgo, aun en nuestra naturaleza de pecado. ¡Claro que no es sencillo!, implica sacrificio y perseverancia, pero podemos estar rebosantes de gozo al hacerlo, porque al servir a otros damos gloria a aquel que ya ha dado todo por nosotros. 

Si quieres saber más información acerca de cómo utilizar tu tiempo, talentos y tecnología para compartir Jesús con otras personas o incluso si quieres formar parte de nuestra comunidad ¡Comunícate con nosotros! 

Artículo escrito por Ariana Sánchez

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